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“Estoy en la ruina” Lydia Lozano nos lo cuenta. Vip de España

Lydia Lozano ha decidido no ir a “Sálvame” mientras siga el estado de alarma. La colaboradora se conecta al programa a través de Skype como otros colegas. Sin embargo, siempre está al tanto de la última hora. Esta crisis sanitaria dará lugar a una gran crisis económica con miles de despidos y cierres de empresas, algunas de ellas emblemáticas y de gran tamaño, aunque los que más sufrirán serán los trabajadores autónomos con un pequeño negocio local.

La tertuliana está muy preocupada por algunos de sus conocidos, que no lo están pasando bien y viven con el temor de no saber qué pasará en las próximas semanas.

Lozano ha entrevistado varias veces a Mayte Zaldívar, y la ex de Julián Muñoz no dudaría en volver a Sálvame para una entrevista. La empresaria se atrevió a abrir un gastro-bar llamado Puesto85 en el mercado de alimentos de Marbella. Ella y su pareja la abrieron en 2017 con gran entusiasmo, y sólo tres años más tarde vieron cómo su ilusión se hacía añicos por esta crisis sanitaria.

Como todos los españoles, tuvieron que cerrar su negocio indefinidamente. Probablemente por más de un mes. Y eso significa que ya no ingresando nada y todo son gastos. “Estoy pensando en lo que será de nosotros después de todo esto”, dijo a una conocida revista.

Pero por ahora, lo más importante para ella es que su gente esté bien y que el coronavirus no se lleve a ningún familiar o amigo. Quiere que todo esto termine bien y lo antes posible. Está cansada de ver cómo se cobra miles de vidas en todo el mundo. “Si te digo la verdad ahora, quiero asegurarme de que todos estamos bien y que esto termine lo antes posible”, dice.

“Ahora que ya no podemos abrazarnos, estamos haciendo videollamadas. Soy la primera”, dice. Su tono es contagioso y positivo hasta que se hunde en la situación económica en la que se quedó después del cierre. “No es un cierre planificado, así que ya había abastecido de comida y pagado a los proveedores. Nos pilló desprevenidos y es muy duro”, dice Mayte Zaldívar.

En cuanto a los trabajadores, son solo ellos dos. Su principal fuente de ingresos provenía de este gastro-bar. Sólo habían contratado a una persona temporalmente, como suplemento para los días más ocupados. “Tenía una persona que venía de vez en cuando, y también estaba con mi compañero.

Tuvimos que hacer un ERTE porque mi gestor me lo aconsejó. Al final  es un negocio casi familiar y muy pequeño y él cree que somos autónomos”, añade Mayte Zaldívar.

 

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